El blog de Ale recargada

Ideas que antes dejaba ir y ahora decidí poner por escrito

El día en que una monja me pidió disculpas

*Historia de la vida real, escrita un poco más seria porque la mandé como colaboración a una revista literaria online.

amort

Recuerdo que estaba en sexto o séptimo básico y teníamos prueba de Religión. En cualquier ramo el sistema siempre era el mismo: terminábamos de responder, entregábamos nuestra hoja y en los días buenos, nos dejaban ir al patio hasta que la última niña del curso acabara. Los días fomes, simplemente debíamos volver a nuestro puesto y quedarnos en silencio hasta que todo el curso estuviera listo. De más está decir que todas preferíamos ir al patio a conversar, pero no siempre se podía, dependía del ánimo del profesor de turno.

Le decían hermana Brisa, nunca me voy a olvidar de su nombre. Era una monja joven, no debía tener más de 35 años, muy menuda y con pelo de color indeterminado porque siempre la vi con el traje de monja gris y la cabeza toda cubierta.

Nunca he sido de esas personas que se demoran mucho en responder en las pruebas. Si sé la respuesta contesto en poco tiempo y si no la dejo en blanco, no recuerdo quedarme pegada en alguna pregunta dándole mil posibles soluciones. Tampoco vuelvo a repasarlas cuando estoy a punto de entregar la prueba. No es la mejor virtud porque a veces en el repaso se pueden encontrar errores y corregirlos, pero nunca me ha gustado volver sobre lo que ya hice. Por eso casi siempre era la primera en quedar desocupada.

Ese día terminé mi prueba, se la entregué a la hermana Brisa y me mandaron de vuelta a mi puesto con la orden de quedarme quieta y en silencio. Pensé que me iba a aburrir cuando me acordé que había pedido un libro en la biblioteca y podía usar el tiempo leyéndolo. Era “La amortajada” de María Luisa Bombal. No llevaba ni dos páginas cuando siento que la hermana me quita el libro y con cara severa, me reta por no haberle hecho caso. No dije nada, pero para mis adentros pensé en cuál era el problema si no estaba haciendo ruido ni distrayendo a mis compañeras. Leer no tiene nada de malo.

Terminó la clase y la monja se llevó mi libro. Horas más tarde me informaron  que lo fuera a buscar porque estaba requisado en Inspectoría. Sí, requisado. Al parecer había cometido una falta gravísima. Con una cara que no supe si era de enojo o comprensión, la inspectora me dijo que para la próxima hiciera exactamente lo que decía la hermana.

Me molestó el asunto, pero lo olvidé rápido. Pasaron unos días y me encontré con la monja en el patio. Me pidió disculpas por haberme quitado el libro, me dijo que había cometido un error y que yo no estaba haciendo nada indebido. Me sorprendió y no dije nada, sólo asentí con la cabeza. No todos los días las monjas te decían algo así.

Había olvidado por completo esa historia, pero hoy en el metro vi a alguien leyendo “La amortajada” y el recuerdo vino de regreso como si hubiera ocurrido ayer. Es curioso cómo funciona la memoria. Nunca supe qué fue de la hermana Brisa ni qué habrá pasado por su cabeza para pedir disculpas considerando que las monjas suelen ser muy arrogantes, pero ahora, con el paso de los años valoro mucho su gesto.

Anuncios

14 comentarios el “El día en que una monja me pidió disculpas

  1. carobeatriz
    28 de octubre de 2013

    Poco común el gesto en verdad, alomejor se dio cuenta de inmediato de su exceso pero frente a todo el curso no fue capaz de devolverte el libro y decir nada más.
    A mí una vez una monja me mandó a Inspectoría por andar con unos aritos pequeños en forma de cruz, según ella le faltaba el respeto a Cristo que sufrió y murió en la cruz por salvar al mundo del pecado, y más aún, me lo ponía en las orejas a modo de ostentación bla bla bla bla bla………………..me dijo “no me gustan para nada sus aros” ….. me dieron unas ganas de decirle “a mí no me gusta usted ni su cruz gigante que está demás porque todos sabemos que es monja y Dios no la quiere más ni menos porque la use o no”, en fin, me aguanté, le respondí no se qué lesera y le dije ya, está bien, me los saco en su clase, pero no le gustó y me mandó igual no más a Inspectoría, ahí me arrepentí de no haberle parado el carro como pensé al comienzo, al menos habría estado bien merecida la anotación en el libro. Esa monja no era brisa, era un huracán.

    • elblogdealerecargada
      28 de octubre de 2013

      Qué diría la monja que te retó por los aros de la moda de los pañuelos, collares, poleras y no sé cuántas cosas más llenas de cruces. Se muere.
      Se hubiera quedado plop si le dices esa respuesta. Yo creo que parte del “poder” que tienen los curas y monjas es porque nadie les dice las cosas que realmente piensa, si a fin de cuentas son personas igual que uno, a veces hay gente más buena fuera de los conventos…

  2. mikimikita
    28 de octubre de 2013

    Mi mamá estudió con monjas, y ahí decidió al tiro que yo iría a colegio laico y mixto.

    ¿Me creerás que yo nunca en mi vida he hablado con una monja? a veces les sonrío en la calle (como a todas las abuelitas que veo) y más de una vez me han mirado feo.
    Una vez tuve una conversación con una señora, de pelo corto y muy simpática y amable, muy alegre. Cuando se fue me enteré que era monja, pero de esas que no usan hábito, pero son célibes igual. Eso me dio la idea de que el hábito las vuelve más soberbias, como cualquier otro uniforme. Además que por muy monja y célibe el SPM lo puede tener igual y al menos en mi caso me pongo peleadora, y busco mocha donde no hay.

    • elblogdealerecargada
      28 de octubre de 2013

      Te encuentro toda la razón, los uniformes terminan por separar a la gente del resto y hacer que se crean diferentes, a veces hasta superiores. Yo que tu mamá también hubiese hecho lo mismo.

      • mikimikita
        28 de octubre de 2013

        Sí, es importante crecer en la diversidad.

  3. Vi
    28 de octubre de 2013

    Yo cuando chica tuve un conflicto con una monja.Es medio largo de explicar, pero la cosa es que tuve que ir a un colegio de monjas que no era el mío a dejar algo y una monja me trató mal. Yo nunca había tratado con una, toda mi familia es atea/agnóstica y mi acercamiento a la religión fueron unos breves meses que quise hacer la primera comunión, pero me aburrí y no la hice. La cosa es que esta monja a pito de nada, me miró de arriba a abajo, me dijo que se notaba que yo no iba en ese colegio (tenía 15 años, andaba con shorts, pero nada muy osado que digamos) y después se puso como a refunfuñar en mi contra. Ahí me molesté, me caaaarga esa costumbre de mierda de decir cosas entre dientes pero con toda la intención de ser oída, así que nada, sólo le pregunté si envejecer amargada y sola era requisito para ir al cielo. Era chica y estaba enojada y ofendida, normalmente soy muy paciente con la gente mayor, pero esta vieja me superó. De ahí le agradecí muy cariñosamente a la auxiliar que me estaba atendiendo y me fui. La encontré última. De ahí que le tengo un poco de miedo/resquemor a las monjas, aunque nunca he tenido que volver a tratar con una. Sorry lo largo, me piqué de solo recordarlo. Un beso!

  4. elblogdealerecargada
    28 de octubre de 2013

    Yo creo que con lo que le dijiste la dejaste mal y siendo así de odiosa como la describes me alegro.

  5. Maca
    28 de octubre de 2013

    Yo estuve en un colegio de monjas hasta como 7° básico. Solo la profesora de religión era monja y una vez me echó de la sala, yo siempre fui super callada y tímida y esa vez alguien me habló, me di vuelta a mirar y me echó. Es la única vez que me han echado de la sala. Y era super chica.

    En ese colegio había que hacer la primera comunión si o si y me acuerdo que iba a catequesis con una monja bien simpática. Lo que más recuerdo de esas catequesis era que llevábamos cositas dulces para comer y como yo era tímida no hablaba nada y sólo comía galletitas, haha.

    Saludos!

    • elblogdealerecargada
      28 de octubre de 2013

      En mi colegio era mitad y mitad, tenía profesoras monjas no sólo en clase de religión… si hubiera podido elegir habría optado por otro colegio.
      Qué tierna tu historia, me identifico porque yo también era súper tímida y me quedaba piola en mi rincón.

  6. Ale
    28 de octubre de 2013

    Conozco niñas que estudiaron en colegio de monjas y la mayoría no les tiene buena. Pareciera que las monjas suelen sacar lo peor de sí cuando se trata de trabajar en colegios jajaja. Por lo menos la que te tocó a ti tuvo una actitud humana, digna de una persona espiritual que ha decidido consagrar su vida a Dios y no debería ser algo fuera de lo normal o esperable, pero parece que lo es porque las religiosas son casi siempre personas como todos nosotros y los profes en general tampoco suelen reconocer un error delante de sus alumnos, ni pedir perdón.
    Mi mamá tiene amigas monjas y yo no le podía creer cuando me contaba que a veces acompañaba a una mientras veía “su teleserie”. Nunca me imaginé que las monjas veían telenovelas…

    • elblogdealerecargada
      29 de octubre de 2013

      Yo creo que el problema de las monjas es que tratan de imponer su visión de la vida a otras niñas y mujeres que no tienen el menor interés en seguirlas. Terminan generando el efecto contrario.
      Qué chistoso lo de la teleserie, yo tampoco lo hubiera imaginado.

  7. Marie Antoinette
    29 de octubre de 2013

    El primer párrafo me recordó a una experiencia que tuve como profe el año pasado. Al igual que tu, tenía buenos recuerdos de esos momentos en los que te dejaban salir al terminar una prueba y tomé la errada decisión de dejar a mis niñas de tercero medio hacerlo. El resultado por poco me cuesta la práctica, jajaja. La inspectora y Jefa de UTP, me retaron como si hubiera hecho lo peor del mundo mundial. No son los profes, son los administrativos a los que les carga tener a los alumnos fuera del aula, porque ahí ellos no puede sacar tan fácilmente la vuelta. He dicho.
    Ahora bien, relacionado directamente a tu tema… yo estudié de quinto básico a cuarto medio en un colegio de monjas. No guardo malos recuerdos, pero me imagino que debo ser una excepción. Obvio que se viven censuras (por ejemplo las clases relacionadas a sexualidad estaban vetadas. Horror era hablar de anticonceptivos, por ejemplo). pero nada que me haga cuestionar todo el sistema. Yo lo tomaba como parte del contexto en sí. Jajaja me acuerdo que cuando uno estaba en cuarto medio, en la semana de la “vocaciòn” ellas te mostraban su lujosa vida y te decían descaradamente “Es que nosotras hacemos votos de castidad” Lo encontraba medio ilógico, pero en general las monjas que habían eran buenas personas. Los que me caían pésimo eso sí, eran los curas. Grrrr. algun día escribiré por qué.
    ¿Viste la película Bombal? Me “identifico” taaanto su vida. Me dieron ganas de leer nuevamente “La amortajada”.
    Cariños!!

    • Marie Antoinette
      29 de octubre de 2013

      Sorry!! Repetí dos veces por ejemplo, jajaja. Y además en vez de votos de castidad, eran los votos de pobreza.
      Saludos!

  8. elblogdealerecargada
    29 de octubre de 2013

    Yo no encuentro que hayas cometido un error para que te retaran, si al final lo único que quería una saliendo de la sala era conversar tranquila, ir al baño y que esté desocupado… nada del otro mundo creo.
    Yo también estuve en colegio de monjas de quinto básico hasta el final de la media y agradezco los primeros años en colegio mixto porque lo pasé muy bien.
    Vi “Bombal” y también la película de Teresa Wilms Montt, ella igual tiene una vida tormentosa. Parece que antes las mujeres lo pasaban mucho peor.

Deja un comentario aquí!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 28 de octubre de 2013 por en Todo lo demás.

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

A %d blogueros les gusta esto: